El líquido refrigerante, también conocido como anticongelante, es el encargado de controlar las temperaturas extremas dentro de tu motor. Sin embargo, muchos conductores cometen el grave error de pensar que este líquido dura para siempre. Con el tiempo y el uso constante, el refrigerante pierde sus propiedades químicas, se contamina y se vuelve altamente ácido. En lugar de proteger tu auto, un refrigerante viejo comenzará a destruir el motor por dentro sin que te des cuenta. Aquí te dejamos 4 formas peligrosas en las que daña tu vehículo.
1. Corrosión interna del radiador y componentes
Cuando el anticongelante envejece, pierde por completo los aditivos que evitan la oxidación. El líquido se convierte en un ácido que carcome los componentes internos de aluminio, cobre e hierro. Esta corrosión genera partículas de óxido, sarro y escamas metálicas que tapan todo el sistema de enfriamiento.
2. Obstrucción del radiador y el termostato
A medida que el refrigerante viejo se degrada, forma un lodo químico espeso. Este lodo tapa rápidamente los pequeños conductos internos del radiador y hace que el termostato se quede pegado o trabado en la posición cerrada. Una vez que la circulación de agua se restringe, tu motor se queda con cero capacidad de enfriamiento.
3. Destrucción de la bomba de agua
La bomba de agua es el corazón mecánico que empuja el líquido por todo el motor. Un refrigerante ácido y lleno de impurezas desgasta y carcome las aspas internas de la bomba. Con el tiempo, las aspas se disuelven por completo, lo que significa que la bomba girará pero no moverá ningún líquido, causando un calentamiento severo al instante.
4. Motor derretido y empaque de cabeza soplado
La consecuencia final de traer un refrigerante en mal estado es un sobrecalentamiento catastrófico. Cuando el sistema no puede liberar el calor, la expansión térmica soplará el empaque de la cabeza (head gasket) o agrietará la culata de aluminio, lo que destruirá tu motor de forma permanente.
Conclusión: El mantenimiento es más barato que un motor nuevo
La verdad duele: una botella de refrigerante nuevo es muy barata, pero ignorar el sistema de enfriamiento destruirá tu motor. Si tu anticongelante se ve de color marrón, lodoso, chicloso o tiene un mal olor en lugar de su color brillante original (verde, naranja o rosa), hazle un cambio completo de inmediato para proteger tu inversión.